Nueve años de relaciones diplomáticas entre El Salvador y Manchukuo (1934-1943)

Nine Years of Diplomatic Relations between El Salvador and Manchukuo (1934 – 1943)

Fecha de recepción:

15 de abril 2026

https://hdl.handle.net/20.500.14492/34121

Fecha de aprobación:

15 de julio 2026

https://doi.org/10.66778/LU.e02v07n04.05

David Nazar Coutiño

Taiwán (República de China)

National Dong Hwa University (NDHU)

dnazar@colmex.mx

https://orcid.org/0009-0003-3766-0184

Resumen

Este ensayo científico busca arrojar luz sobre un episodio poco explorado de la historia diplomática: las relaciones oficiales entre Manchukuo y El Salvador. El periodo de casi nueve años de relaciones diplomáticas se inauguró con el reconocimiento del régimen manchú por El Salvador en 1934. Este hecho en sí mismo demostró ser el más relevante de las relaciones bilaterales, ya que rompió el aislamiento internacional al que estaba sometido el Estado títere. La investigación aborda las posibles causas para este insólito reconocimiento, así como la respuesta internacional al mismo, especialmente por parte de Japón, China, Estados Unidos y la Sociedad de Naciones. Posteriormente, se documentan y analizan los demás hechos de la relación bilateral en los años subsiguientes. Asimismo, se exploran las iniciativas fallidas para profundizar las relaciones, incluyendo un proyecto de tratado que fue cancelado y el breve establecimiento de relaciones consulares directas. La investigación cierra analizando el fin de las relaciones con la declaración de guerra por parte de El Salvador contra Japón, después de Pearl Harbor y el desconocimiento de Manchukuo en enero de 1943.

Palabras clave: conflicto internacional, diplomacia, Manchukuo, política internacional, relaciones exteriores.

Abstract

This scientific essay aims to shed new light on a scarcely explored episode in diplomatic history: the official relations between Manchukuo and El Salvador. The almost nine-year period of diplomatic relations began with the recognition of the Manchu regime by El Salvador in 1934. This fact itself was the most significant event in the bilateral relations, as it broke the international isolation suffered by the puppet state. This research examines the possible causes of this unexpected recognition, as well as into the international response to it, especially from Japan, China, the United States and the League of Nations. Then, the other events in the bilateral relationship during the following years are documented and analyzed. In addition, the failed initiatives to deepen relations are explored, including a draft treaty that was canceled and the brief establishment of direct consular relations. The investigation concludes by analyzing the end of relations with El Salvador’s declaration of war against Japan, after Pearl Harbor, and the non-recognition of Manchukuo in January 1943.

Keywords: diplomacy, foreign relations, international conflict, international politics, Manchukuo.

  1. Introducción

    Este ensayo propone analizar la relación entre Manchukuo y El Salvador a partir de fuentes primarias, indagar en las causas del establecimiento de las relaciones diplomáticas, abordando las múltiples hipótesis que se han planteado desde entonces; así como analizar de manera pormenorizada el desarrollo de las relaciones bilaterales subsiguientes, hasta el rompimiento diplomático, incluyendo las reacciones y la influencia de terceros actores, sobre todo, Estados Unidos y Japón. Al investigar los casi nueve años de relaciones diplomáticas entre Manchukuo y El Salvador se empleó el método histórico clásico, con sus diferentes etapas (Ruíz Berrio 1976, 449-450).

    Primero se procedió a la localización de fuentes primarias, es decir, la etapa heurística. Estas fuentes son, sobre todo, archivos diplomáticos, fuentes hemerográficas y publicaciones oficiales: el Archivo de la Sociedad de Naciones, hoy en día administrado por la Organización de Naciones Unidas, el Archivo Nacional de Estados Unidos, así como documentos del Departamento de Estado a través de la Oficina del Historiador y los Archivos Nacionales de Japón, específicamente del Centro Japón para Registros Históricos Asiáticos. Todos estos archivos están digitalizados. Estas fuentes incluyen comunicaciones entre gobiernos, comunicaciones internas, borradores de tratados y documentos oficiales. Además, se consultaron fuentes hemerográficas publicadas en China, Japón, Estados Unidos y El Salvador, entre otros, dentro de las que destacan The Manchuria Daily News, un órgano periodístico semioficial de Manchukuo. Asimismo, se consultaron libros estadísticos oficiales manchúes y japoneses de la época, especialmente en lo relativo al comercio cafetalero. También, se consultaron las fuentes secundarias pertinentes, dentro de las que destacan el artículo periodístico de Cañas Dinarte (2025), quien hace un resumen certero de este episodio diplomático y el artículo de Ijima Midori (2003), quien aborda el tema dentro de su análisis de la relación de José Gustavo Guerrero y la diplomacia del martinato.

    Dicho esto, se realizó un análisis crítico de las fuentes. En cuanto a la crítica externa, su autenticidad fue corroborada a partir de su origen oficial o semioficial. Respecto a la crítica interna, se analizó y tomó en cuenta la posible intencionalidad de las fuentes, por ejemplo, su función como órganos de propaganda, en el caso de The Manchuria Daily News; sus simpatías editoriales, como en el caso de Asahi Osaka; o el carácter secreto de su contenido, como ocurre con las comunicaciones confidenciales internas de las cancillerías. Asimismo, se contrastaron las interpretaciones de los mismos hechos realizadas por diferentes actores a través de distintas fuentes. Por ejemplo, la justificación del reconocimiento de Manchukuo publicada por el Gobierno salvadoreño en el diario La República (suplemento del Diario Oficial), en la que se mencionan factores económicos, contrasta con la explicación dada por el canciller Araujo a los representantes chinos, ante quienes admitió que dicho reconocimiento había sido un error.

    Posteriormente se realizó la labor hermenéutica de interpretación histórica, donde se buscó responder las interrogantes planteadas, es decir, las causas del reconocimiento salvadoreño de Manchukuo y el contenido de las subsecuentes relaciones bilaterales. Finalmente, los resultados son expuestos en este esfuerzo, donde se presenta una reconstrucción cronológica de los hechos históricos, así como la interpretación de los mismos basada en el contraste crítico de las fuentes.

    La investigación también nos muestra cinco aspectos importantes: 1) el reconocimiento salvadoreño de Manchukuo es atribuible a múltiples causas, a saber, expectativas comerciales cafetaleras; empatía por la situación de aislamiento internacional; y afinidad ideológica con Japón; 2) el reconocimiento mismo fue el evento más importante de las relaciones bilaterales, tanto porque fisuró el consenso internacional de aislar a Manchukuo, como porque la mayoría de tentativas posteriores de acercamiento de ambos regímenes fueron menos exitosas; 3) los principales actores internacionales involucrados, con la natural excepción de Japón, condenaron el actuar diplomático salvadoreño, pero fueron incapaces de tomar medidas al respecto, incluyendo a la Sociedad de Naciones; 4) que hubo tentativas de acercamiento entre El Salvador y Manchukuo, algunas de las cuales son poco conocidas, como fueron las negociaciones para la firma de un tratado de amistad y el establecimiento de relaciones consulares; y 5) que se requieren de futuras investigaciones para profundizar en varios puntos, por ejemplo, en lo relativo al actuar los consulados establecidos por ambas partes.

  2. Desarrollo
    1. Establecimiento del régimen del Manchukuo y la respuesta de la sociedad internacional

      Desde la victoria japonesa contra Rusia en 1905, el Imperio Japonés adquirió intereses en la región de Manchuria, perteneciente al Imperio Ch’ing1, a través del arrendamiento del Territorio de Kwantung, que incluía Puerto Arturo y Dairen, así como de la Compañía Ferroviaria del Sur de Manchuria. Después de la caída de la dinastía Ch’ing y el establecimiento de la República de China, el control chino sobre el área fue solamente nominal, siendo realmente gobernada por Chang Tso-ling, un caudillo militar apoyado por Japón. En esta manera, Manchuria se convirtió poco a poco en una suerte de frontier japonesa, atrayendo aventureros y comerciantes japoneses y, en menor medida colonos agrícolas (Hata 2005, 290-291).

      El Ejército de Kwantung, es decir, las fuerzas armadas japonesas en el área, ya habían buscado causar un incidente, al asesinar a Chang Tso-ling, que forzara a Japón a tomar Manchuria, pero fracasaron. Se arguye que elementos en el Ejército de Kwantung tenían ansiedad ante los avances del gobierno nacionalista chino, que estaba construyendo vías férreas paralelas a las de la compañía japonesa2 y que buscaba recuperar la soberanía china en el área. Desde la perspectiva expansionista de los militares, la diplomacia de su ministro de Exteriores, Shidehara, no era suficiente para frenar a los nacionalistas chinos (Hata 2005, 291). En este contexto, conspiradores en el Ejército de Kwantung decidieron causar un segundo incidente que forzara a Japón a tomar control de Manchuria.

      La noche del 18 de septiembre de 1931, los conspiradores colocaron cargas explosivas en las vías férreas con la intención de descarrilar el tren exprés Dairen-Mukden. Aunque el tren pasó por la zona dañada al poco de la explosión sin grandes contratiempos y llegó a salvo a su destino, la conspiración siguió en marcha (Hata, 2005, 292). En los días siguientes, bajo el pretexto del atentado, Mukden fue ocupada sin resistencia y el Ejército de Kwantung, sin autorización previa de sus superiores en Tokio, procedió a tomar control del territorio manchú, desplazándose fuera del área cercana a las líneas férreas, que era donde legalmente podían actuar. En Tokio, el gobierno civil aceptó los hechos consumados, pero instruyó que no se avanzara más, lo cual fue ignorado; en diciembre el gabinete dimitió y un nuevo gobierno aceptó la ocupación de Manchuria (Hata 2005, 295-296).

      Por su parte, el gobierno chino de Chiang Kai-shek, decidió apelar a la comunidad internacional, tanto a la Sociedad de Naciones, como a las potencias que pudieran poner un alto a Japón y hacer que devolviera Manchuria, sin embargo, ni Estados Unidos, ni Gran Bretaña o la Unión Soviética estaban en condiciones de involucrarse. Para marzo de 1932 toda Manchuria estaba ocupada y los japoneses procedieron a crear un Estado títere. El 18 de febrero de 1932, un Consejo Administrativo Supremo proclamó la independencia de las provincias de Fengtien, Kirin, Heilungkiang y Jehol en un nuevo Estado independiente de China (League of Nations 1932, 93). El Manchukuo3, originalmente con una estructura republicana, se transformó en monarquía en 1934, colocando al otrora Emperador Hsuan-Tung4, último monarca de Ch’ing, en el trono manchú, quien se estableció en la capital del Estado títere, Hsinking5 (Manchuria Daily News 1934c, 17). Sin embargo, el régimen de Manchukuo nació en el aislamiento.

      La primera potencia en reaccionar a la creación de Manchukuo en 1932 fue Estados Unidos, declarando la Doctrina Stimson, por la cual Washington no reconocería gobierno alguno creado por conquista (Smith 2017, 3). Por su parte, la Sociedad de Naciones6 envió una misión investigadora en la primavera de 1932, la Comisión Lytton, cuyo resultado, tal como esperaban en Japón, no fue favorable a su causa (Hata 2005, 298). En sus conclusiones sobre el Estado de Manchukuo, la Comisión dictaminó que, es claro que el Movimiento de Independencia, del cual nunca se había escuchado en Manchuria antes de septiembre de 1931, solamente fue posible debido a la presencia de las tropas japonesas (League of Nations 1932, 97).

      Si bien Japón defendió el reconocimiento de Manchukuo como un Estado independiente ante la Sociedad de Naciones, ningún país apoyó su punto de vista. En febrero de 1933 la Asamblea de este organismo votó a favor de una propuesta para que las tropas japonesas se retiraran a las áreas aledañas al Ferrocarril del Sur de Manchuria, es decir, su jurisdicción original, a esta propuesta solo Japón se opuso y Siam se abstuvo, mientras que 42 países votaron a favor7 (League of Nations 1933a, 27).8 Además, la Asamblea determinó que los Miembros de la Sociedad procurarán abstenerse de tomar cualquier acción aislada respecto a la situación en Manchuria y continuar actuando en conjunto, así como los estados interesados que no son miembros de la Sociedad (League of Nations 1933a, 28).

      De esta manera se generó un consenso internacional en el que se reconocía que no hubo un movimiento espontáneo de independencia en Manchuria, que esta era legítimamente china y que el establecimiento de Manchukuo solo fue posible gracias a intervención japonesa. Estados Unidos, sin ser miembro de la Sociedad de Naciones, se sumó al consenso (League of Nations 1933a, 29). La Unión Soviética, la otra gran potencia no miembro, si bien coincidió en general con las decisiones de la Sociedad, no se adhirió a su resolución, arguyendo que los miembros de la comisión que elaboraron la resolución tenían actitudes hostiles hacia ella (League of Nations 1933b, 70). El 27 de marzo el gobierno japonés notificó a la Sociedad de Naciones su intención de retirarse de la misma (League of Nations 1933b, 71).

      De esta manera, si bien Japón logró establecer un Estado títere en Manchuria, no consiguió el reconocimiento internacional de su creación. Posteriormente, Japón continuó causando incidentes en China para justificar nuevas agresiones y la ocupación de más territorio, hasta que en 1937 comenzó una invasión a gran escala, tomando una parte importante del territorio de la República de China, hasta 1945, año en que fue derrotado. Mientras tanto, de 1932 a 1945, el gobierno de Manchukuo siguió funcionando. Al reconocimiento diplomático japonés, se sumó posteriormente el de Alemania nazi y la Italia fascista, así como de otros gobiernos afines del eje o títeres de estas potencias. La excepción temprana fue el gobierno de El Salvador.

    2. Reconocimiento diplomático de El Salvador

      Después de la entronización de P’u Yi, ahora como Emperador K’ang-te9, el 1 de marzo de 1934, la cancillería de Manchukuo envió telegramas a las cancillerías del mundo para anunciar la noticia. El siguiente telegrama fue enviado a El Salvador:

      HSIN KING, 1o de marzo de 1934

      A Su Excelencia el Señor Ministro

      de Relaciones Exteriores,

      SAN SALVADOR.

      Señor,

      Tengo a honra informarle que en el Estado Manchukuo, Su Excelencia Pu Yi, Jefe del Ejecutivo, en esta fecha, 1º de marzo, primer año de Kangte, mil novecientos treinta y cuatro, subió al Trono como Emperador del Manchukuo y que se ha establecido el régimen monárquico. Aprovecho esta ocasión para declarar que ansiosamente desea que se establezcan relaciones entre la nación de Su Excelencia y esta Nación para desarrollar de la manera más favorable en lo futuro los sentimientos de amistad y armonía.

      Muy respetuosamente,

      El Ministro de Relaciones Exteriores del Imperio Manchukuo,

      HSIEN CHIEH-SHIH.10

      Siguiendo la resolución de Asamblea de la Sociedad de Naciones de febrero del año anterior, en la que se determinó no reconocer a Manchukuo, este telegrama y los demás enviados no debían tener respuesta de ningún país. Sin embargo, no fue el caso, pocos días después, el gobierno de El Salvador dio respuesta a la cancillería de Manchukuo:

      SAN SALVADOR, 3 de marzo de 1934

      Excelentísimo Señor Ministro

      de Relaciones Exteriores,

      HSIN KING, Manchukuo.

      He tenido honor recibir el atento mensaje de Vuestra Excelencia de antier se refiere Su Majestad Pu Yi asumió Trono Manchukuo estableciendo régimen monárquico. Al expresar a Vuestra Excelencia fervientes congratulaciones por feliz acontecimiento me es satisfactorio asegurarle que mi Gobierno, correspondiendo nobles deseos Su Majestad le será muy grato de hacer poner cuanto esté de su parte para cultivar con el de esta Nación las mejores relaciones de amistad.

      Con toda consideración,

      MIGUEL ÁNGEL ARAUJO,

      Ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador. 11

      Este breve intercambio de comunicaciones causó revuelo internacional. Gracias a unas pocas líneas escritas12, el gobierno de Manchukuo había roto el aislamiento diplomático en que se encontraba (fuera del reconocimiento por Tokio).13 De esta manera, si bien El Salvador era un país pequeño y muy lejano de la liga de las grandes potencias, había roto el cordón sanitario impuesto por la Sociedad de Naciones y aceptado por Estados Unidos y, en cierta medida por la Unión Soviética.

    3. Contexto y causas del reconocimiento salvadoreño

      Después del reconocimiento diplomático salvadoreño de Manchukuo se dilucidaron varias posibles causas para el mismo: que El Salvador deseaba encontrar en Manchuria un nuevo mercado para su café; que el reconocimiento fue para contrariar a Washington, gobierno que a su vez no había reconocido al de El Salvador durante largo tiempo; incluso se aventuraron las hipótesis de que el reconocimiento fue un error por parte de la Cancillería salvadoreña o la búsqueda de un mercado opiáceo. A continuación, se expone cada una de estas posibles causas.

      1. Causas económicas

        Manchukuo, como posible mercado cafetalero de El Salvador es mencionado por el Survey of Internationals Affairs (Toynbee 1934, 676). De acuerdo al reporte, el Cónsul General de El Salvador en Tokio habría explicado que las acciones de su gobierno eran «puramente un asunto de negocios, el resultado de la aguda necesidad de El Salvador por nuevos mercados para su café».14 El deseo salvadoreño por encontrar nuevos mercados se explicaría por la reciente reducción en el consumo de su mercado alemán (The China Weekly Review 1934c, 460), ello en un contexto de depresión económica internacional. Una fuente salvadoreña oficial (La República 1934, 2)15 confirma la información anterior, cuando se afirma que se esperaba encontrar mercados cafetaleros en Japón y Manchukuo que compensaran las pérdidas en los mercados europeos.

        La importancia de las exportaciones cafetaleras para El Salvador se comprende en un contexto donde la política y la economía estaban dominadas por élites «agro-financieras» y «agro-financieras-industriales», cuyo núcleo lo constituían productores, procesadores y exportadores de café (Paige 1993, 7-9). Sin embargo, de ser el mercado cafetalero la razón principal para el reconocimiento, habría sido una política aventurada y sin antecedentes halagüeños, ya que la mayoría del comercio exterior de Manchukuo se concentraba en Japón: en el primer trimestre de 1933, un año antes del reconocimiento salvadoreño, su comercio con el país del sol naciente fue del 56 %, seguido por China y el Reino Unido, con 11 % y 9 % respectivamente (Manchoukuo Handbook of Information 1933, 75). A esto hay que añadir que en Manchuria se seguía consumiendo mucho más té que café, siendo el primero una bebida tradicional del este de Asia, mientras que el café era un producto relativamente nuevo; estadísticas sobre importaciones de bebidas y alimentos en 1931 muestran cuantiosas importaciones de té, sobre todo japonés, por un valor de $273 510 (The Manchoukuo Year Book 1934, 583), mientras que el café no se presentó como una subcategoría16. Y aunque al año siguiente sí se reportan importaciones de café, después de la invasión japonesa disminuyeron y tardaron varios años en recuperarse (véase el anexo 2). Además, las importaciones de café siguieron siendo mucho menores a las de té.

        Pocos años después del suceso diplomático, en 1936, las exportaciones cafetaleras de todo Centroamérica al Manchukuo presentaron la modesta cifra de 1 896 catties17, por un valor de $1 227, sin especificar cuánto provenía de El Salvador; en todo caso, incluso dentro del rubro del café, Centroamérica quedaba muy por debajo de Brasil y de las Indias Orientales Neerlandesas, que proveían de 74 982 y 62 571 catties respectivamente (Ministro del Departamento de Finanzas y Comercio 1937, 238); por otra parte, el café siguió sin reemplazar al té, cuyas importaciones tan solo del rubro de té negro proveniente de Japón y a través del puerto de Dairen fueron de 487 677 catties, seguido por China, con 180 143 catties y la India Británica, con 30 702, es decir, solo el valor té negro japonés importado en Dairen, $352 877, fue más de tres veces y media el valor de todas las importaciones de café en el mismo puerto18, $100 407 (Ministro del Departamento de Finanzas y Comercio de Manchukuo 1937, 238, 242). Si a esto se suman los otros rubros de té verde, té chino y otros tipos de té, y el que entró a través de los puertos de Antung e Yingkow, la diferencia es de más de 31 veces el valor del café.19

        A esto hay que añadir que, incluso cuando el consumo cafetalero aumentó en Manchuria, recuperando niveles semejantes a los anteriores a la intervención japonesa, hubo años en que las exportaciones centroamericanas no fueron siquiera nimias, sino inexistentes (anexo 2).

        Si el gobierno de El Salvador esperaba usar el reconocimiento de Manchukuo para congraciarse con Japón y aumentar sus exportaciones cafetaleras, no parece haber dado resultados significativos. En 1933, un año antes del reconocimiento, El Salvador ni siquiera es mencionado como socio comercial en las estadísticas de importaciones y exportaciones de Japón20 (Statistical Yearbook of Imperial Japan 1934, 173), para 1939, cinco años después, la situación se mantenía igual (Statistical Yearbook of Imperial Japan 1940, 124). Y, si bien Japón importaba café21, es más probable que, al igual que en el caso de Manchukuo, proviniera de productores como Brasil, con quien mantenía una relación comercial mucho más sustancial22 que con Centroamérica en general, cuyas exportaciones a Japón eran mucho menores (Statistical Yearbook of Imperial Japan 1939, 190).

        De hecho, si esta hubiese sido la razón para el movimiento diplomático, desde muy pronto las autoridades salvadoreñas habrían cambiado de curso. Como consecuencia de un alto déficit comercial, a los pocos meses de reconocer a Manchukuo, establecieron aranceles del 200 % a los productos japoneses. El argumento salvadoreño es que solo había comercio hacia un lado (The Japanese American News 1934a, 1), es decir, que Japón no compraba productos salvadoreños. De esta manera no es sorprendente que, al año siguiente se reportara un declive importante en las exportaciones japonesas a El Salvador (The Japanese American News 1935, 4). En 1938 la revista TIME, al hacer evaluar los resultados que El Salvador obtuvo del reconocimiento del régimen de Manchukuo comenta: «…el astuto presidente salvadoreño Martínez reconoció formalmente al nuevo estado con la esperanza de que el vasto territorio se convirtiera en un potente mercado cafetalero para el único cultivo importante de El Salvador. No ha sido así» (TIME 1938).

        Finalmente, hay que añadir que no faltó la hipótesis de que El Salvador buscaba traficar opio a Manchukuo. De acuerdo a esta «peregrina sospecha» (La República 1934, 2; Hong Kong Daily Press 1934, 9) El Salvador fungiría como intermediario en envíos de opio proveniente de Persia y otros países cuyo destino sería Manchukuo. Sin embargo, las autoridades salvadoreñas negaron dicha acusación, señalando que mantenían un firme compromiso con la Convención del Opio de 1925 y la Convención de Limitación de 1931 (La República 1934, 2). Es de suponer que una hipótesis tan aventurada fue producto de la sorpresa que causó un reconocimiento diplomático que nadie esperaba.

      2. Reacción diplomática

        También existe la hipótesis de que el gobierno salvadoreño reconoció al Manchukuo como reacción o represalia diplomática a la negativa estadounidense de reconocer su propio régimen durante los primeros años de su existencia (JACAR Newsletter, 2019). El contexto de las relaciones bilaterales salvadoreñas-estadounidenses era el siguiente: el régimen salvadoreño que reconoció a Manchukuo había llegado al poder a través de un golpe de Estado en 1931. El 1 de marzo asumió la presidencia el ingeniero Arturo Araujo, luego de ser elegido democráticamente, con el general Maximiliano Hernández Martínez en la vicepresidencia. Sin embargo, en menos de un año el gobierno de Araujo fue derrocado por un levantamiento militar.23 El 2 de diciembre Araujo fue destituido y tuvo que huir del país, posteriormente, el 4 de diciembre un Directorio Cívico entregó la presidencia al general Hernández Martínez (Ching 2011, 68; Leistenschneider y Leistenschneider 1980, 187-191). Martínez y los militares que lo respaldaron, justificaron el golpe arguyendo que Araujo era incapaz de controlar las fuerzas políticas que amenazaban al Estado salvadoreño24 (Walter y Williams 2011, 73). Menos de dos meses después, a finales de enero de 1932, el gobierno del general Hernández Martínez mostró su voluntad de mantener un férreo control reprimiendo una rebelión campesina, a la que sucedieron matanzas durante varios días más (Ching 2011, 63-68). Se atribuyó a este alzamiento la participación de organizaciones vinculadas al movimiento comunista tales como el Partido Comunista Salvadoreño, Socorro Rojo Internacional o la Federación Regional de Trabajadores Salvadoreños, cuya participación sigue siendo debatida (Ching 2011, 68-69). Esta tendencia anticomunista fue característica de su mandato.

        En un comienzo, el gobierno de Estados Unidos se negó a reconocer al régimen del general Hernández Martínez por haber llegado al poder a través de un golpe de Estado (Ching 2011, 68). El reconocimiento del gobierno de Martínez contrariaba los Acuerdos de Washington de 1923, por los cuales las naciones centroamericanas se comprometían a no reconocer gobiernos que hubieran llegado al poder por la fuerza y, si bien Estados Unidos no era signatario de este tratado, su política exterior hacia la región se basaba en él. El objetivo de Estados Unidos era disuadir revueltas y levantamientos para dar mayor estabilidad a la zona (Grieb 1971, 151). Sin embargo, Martínez pudo consolidar su posición interna al reprimir el levantamiento campesino de enero; con el prestigio ganado y el apoyo de los propietarios y militares, el general pudo hacer frente a la presión diplomática de Washington (Grieb 1971, 163).

        Ante la incapacidad de Estados Unidos de hacer renunciar a Martínez a través de presiones diplomáticas, el Reino Unido reconoció su gobierno en septiembre de 1932, seguido a los pocos días por Francia e Italia, así como prácticamente de toda Europa y parte de América Latina25 (Grieb 1971, 168). La posición estadounidense se debilitó todavía más luego de que Costa Rica, seguida, como era de esperarse, por El Salvador, denunciaran el Tratado de Washington de 1923 en diciembre de 1932; después de esperar a que el tratado perdiera efecto, Costa Rica extendió su reconocimiento el 1 de enero de 1934. Ante el fracaso de la presión diplomática, el Departamento de Estado cambió de curso: coordinándose con los gobiernos de Nicaragua, Honduras y Guatemala, Estados Unidos extendió su reconocimiento al gobierno de Martínez en enero de 193426 (Grieb 1971, 169-170). Con esto, Martínez pudo consolidar su posición tanto a nivel interno, como en el plano internacional, reeligiéndose en 1935.27

        El fracaso estadounidense en el caso de Martínez y su eventual reconocimiento marcó el comienzo de un cambio en la política exterior estadounidense hacia América Latina, en la que el idealismo de buena vecindad, dio paso a una política realista. Durante las décadas siguientes, Washington aceptaría a las dictaduras latinoamericanas, siempre que no fueran comunistas (Dur 1998, 119).

        Las coincidencias históricas con el caso de Manchukuo no dejan de ser notorias. Los golpes militares que llevaron al poder a ambos regímenes sucedieron a finales de 1931, ambos gobiernos obtuvieron sus primeros reconocimientos en septiembre de 1932 y ambos afrontaron presión diplomática estadounidense. Sin embargo, no se puede llevar la analogía demasiado lejos, ya que, mientras la legitimidad de El Salvador como Estado no estuvo nunca en duda, Manchukuo fue y es considerado casi universalmente como un Estado títere. En el caso de El Salvador se cuestionó la legitimidad de la presidencia de Martínez, no del país, mientras que en el de Manchukuo, el Estado completo fue considerado ilegítimo. Otra diferencia importante es que Martínez no llegó al poder a través de una intervención extranjera, mientras que el establecimiento de Manchukuo no habría sido posible sin la intervención japonesa. Además, mientras Martínez consiguió el reconocimiento de Washington, el régimen de K’ang Te nunca lo logró.

        Por otro lado, no es imposible que el régimen de Martínez haya empatizado con la situación de Manchukuo. El símil entre regímenes funcionales, pero no reconocidos, es visible en un artículo del Suplemento del Diario Oficial del 2 de julio de 1934: «Prescindiendo de una ficción diplomática más o menos eficaz. El Salvador ha decidido su conducta frente a un hecho consumado. El Estado de Manchou-Tikuo funciona económicamente, y la consideración de su existencia se refiere principalmente a la utilidad que el nuevo organismo nacional representa en la vida del oriente y en la de las regiones Pacíficas» (La República 1934, 2).

        Una idea muy semejante fue expresada por el cónsul salvadoreño en Tokio, León Sigüenza,28 en un discurso pronunciado el 1 de junio de 1934 ante el Club Pan-Pacific, al expresar que: El Salvador ha reconocido al nuevo Imperio como un acto de justicia internacional. Este nuevo país ha logrado mantener su independencia por dos años consecutivos y la merece, máxime si se toma en cuenta que ha sostenido, el orden en su territorio y ha hecho respetar su soberanía.29

        El ministro de Estados Unidos en San Salvador, Frank P. Corrigan, estaba convencido de que la demora en reconocer a Martínez jugó un papel importante en la decisión de reconocer a Manchukuo. En una comunicación al Departamento de Estado indica: «Hago notar con confianza que esta acción apresurada fue sin duda propiciada en cierta medida por el hecho de que la presente administración fue privada de reconocimiento de los demás (gobiernos) centroamericanos y de Estados Unidos por un largo periodo de tiempo».30

        Finalmente, un informe interno de la Sociedad de Naciones plantea esta hipótesis también:

        «… el reconocimiento de Manchukuo por El Salvador no respondería solamente a una cuestión de intereses económicos, como se ha dicho en la prensa, sino también al deseo de destacar las dificultades sufridas por el Gobierno de El Salvador durante meses y meses para obtener su propio reconocimiento. Es altamente probable que el Presidente de El Salvador haya querido ejercer una suerte de represalia y mostrar, al mismo tiempo a algunos estados que lo que habían hecho esperar tanto, que la cuestión del reconocimiento de un Gobierno es una cuestión de la voluntad de otros Gobiernos que pueden y deben llevarla a cabo con plena soberanía y sin obstáculos».31

        En todo caso, se descarta el que el reconocimiento de Manchukuo haya sido una medida o parte de una estrategia para presionar a Estados Unidos a reconocer a Martínez, ya que Washington lo reconoció a finales de enero de 1934, mientras que el San Salvador reconoció al Manchukuo en marzo de 1934, menos de dos meses después. Si el símil por la lucha en obtener reconocimiento internacional y, más específicamente el estadounidense, jugó algún papel en la toma de decisiones de El Salvador, este habría sido más bien emocional que estratégico, sobre todo en un momento en que este ya había obtenido el reconocimiento de Washington y de la sociedad internacional en general.

      3. Un descuido de cancillería

        Otra posible causa es que todo el asunto haya sido producto del error de un funcionario en la cancillería salvadoreña, lo cual ya se aventuraba en la época:

        Poco le importa al desdeñado Manchukuo que muchas cancillerías crean que El Salvador reconoció primero al estado títere por error. Cuenta la historia que el día en que Henry Pu Yi se convirtió en emperador Kang Teh, su ministro de Relaciones Exteriores envió un comunicado a todas las cancillerías. Dado que la Sociedad de Naciones, a la que El Salvador pertenecía entonces, había aprobado una resolución que obligaba a todos los miembros de la Sociedad a no reconocerlo, las cancillerías de estas naciones ignoraron el anuncio. Pero en El Salvador, un somnoliento subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores, asumiendo que la cortesía diplomática exigía una respuesta, respondió con las habituales “fervientes felicitaciones por la feliz ocasión”. Para el solitario y desamparado emperador Kang Teh, entonces reconocido solo por Japón, esta respuesta bastó para constituir el reconocimiento (TIME, 1938).

        Posteriormente, a inicios de los 2000, la investigadora Ijima Midori volvió a abordar el tema, indicando que entonces, entre los allegados a la cancillería salvadoreña de mayor edad,32 circulaba esa versión casi en broma. De acuerdo a la misma, luego del reconocimiento, hecho por algún funcionario de baja categoría como si fuera algo de rutina, el gobierno salvadoreño se habría visto obligado a justificar su postura solo por la vergüenza de tener que reconocer el error (Ijima 2003, 448). Sin embargo, como ella misma señala en su artículo, esta hipótesis no se puede comprobar. A su favor jugaría la aparente irracionalidad de la decisión, de cual es difícil encontrar causas probables suficientes.

        Esta hipótesis también daría sentido a las ausencias de menciones al reconocimiento de Manchukuo en el Diario Oficial de El Salvador: tal como afirma Ijima (2003, 445), el reconocimiento diplomático no fue publicado en dicho órgano oficial, aunque el gobierno salvadoreño arguyó que el intercambio de notas bastaba. A lo cual se añade que durante la presente investigación tampoco fue encontrada dicha mención, ni menciones de otros eventos de las relaciones entre ambos regímenes, tales como la ayuda humanitaria enviada a El Salvador en 1934, las condecoraciones entregadas a funcionarios de El Salvador o el exequatur del cónsul de Manchukuo, las cuales serán abordaras adelante con detalle. Esto podría indicar deseos del régimen salvadoreño por dejar el tema en el pasado. Por otro lado, la mención tardía, el 2 de julio de 1934, del reconocimiento en el Suplemento del Diario Oficial, La República, no termina de disipar las sospechas.

      4. Afinidad ideológica

        A todas las posibles causas antes mencionadas para reconocer a Manchukuo o, en su defecto, justificar el error de reconocerlo, añadimos el factor de la afinidad ideológica. El intelectual salvadoreño Roque Dalton, en Las historias prohibidas de Pulgarcito (2014, 124), al tratar sobre el general Hernández Martínez y su presidencia indica, en un capítulo insinuantemente titulado Martinezkampf, los coqueteos del gobierno de Martínez con los regímenes fascistas de la época:

        «Los Estados Unidos reconocieron al gobierno de Martínez en 1933 (sic). En 1934 Martínez dicta una ley discriminatoria contra las minorías árabes, hindúes y chinas. Se prohíbe la entrada de negros al país. En 1936 Martínez reconoce al gobierno de Franco, antes que Hitler y Mussolini. Martínez reconoció asimismo al Manchukúo, el estado títere del imperialismo japonés en Manchuria.

        Un coronel prusiano, Von Bonster, funge como Director de la Escuela Militar.

        El Presidente Martínez hace llegar al Estado Mayor alemán un plan táctico de desembarco de tropas en costas norteamericanas.

        En el puerto natural salvadoreño de Mizata se abastecen submarinos japoneses.

        A fines de 1941 El Salvador declara la guerra al Japón, Alemania e Italia. El gobierno de Martínez incauta las propiedades de los ciudadanos de dichos países residentes en El Salvador» (Dalton, 2014).

        Para Roque Dalton, el reconocimiento de Manchukuo representaría un apoyo cómplice al imperialismo japonés (Ijima 2003, 448). Todo ello en un contexto donde, simpatías por gobiernos fascistas y militaristas, así como una fuerte tendencia anticomunista, parecen haberse conjugado en la administración de Hernández Martínez para reconocer al régimen patrocinado por Japón, así como otras acciones amistosas hacia Japón, Italia,33 Alemania o la España de Franco.

      5. La recepción internacional: «One swallow does not make a summer»34

      Tal como se puede inferir de la situación de aislamiento internacional de Manchukuo en 1934, la recepción internacional del reconocimiento salvadoreño fue mala, excepto, naturalmente, en Tokio.

      2.3.5.1 Japón

      La noticia despertó gran entusiasmo y simpatía en Japón, no sólo entre las autoridades, sino en la opinión pública. Por ejemplo, el 22 de mayo de 1934, cuando la noticia del reconocimiento diplomático ya era de conocimiento general, el director de Osaka Asahi, uno de los mayores y más antiguos periódicos de Japón, envió un telegrama al presidente salvadoreño Hernández Martínez, agradeciendo el gesto:

      «Los pueblos de Manchukuo y de Japón se regocijan vivamente por el reconocimiento oficial del Estado de Manchukuo por parte de vuestro gobierno. Este acto cortés ha sido grandemente apreciado por nosotros porque significa la consolidación de la paz en el Extremo Oriente y en el mundo. Estaríamos muy agradecidos con Vuestra Excelencia si tiene a bien su declaración de reconocimiento con el fin de que sea ampliamente conocida por las poblaciones de Japón y del Manchukuo por intermediación del “Osaka Asahi”, el periódico más importante de Asia».35

      Dos días después el canciller Araujo respondió al director del periódico en nombre de su presidente. Aunque en su cordial respuesta no hay indicios de que haya satisfecho la curiosidad periodística del Osaka Asahi enviando una copia de la nota de reconocimiento.36 Más tarde, en septiembre del mismo año, una amplia delegación japonesa de empresarios y políticos visitó San Salvador en agradecimiento37 (Cañas Dinarte, 2025). En febrero de 1935 Japón también elevó el nivel de su relación diplomática con la república centroamericana al nombrar a su primer embajador para la misma, haciendo de Yoshitsu Hori, el embajador de Japón en México, concurrente para El Salvador;38 ese mismo año un enviado diplomático japonés estuvo presente en la toma de posesión del general Hernández Martínez (segunda administración). Posteriormente, en 1936, una legación japonesa fue abierta en San Salvador a cargo de Yashishi Otani (Gardiner 1972, 20).

      El reconocimiento parece incluso haber despertado un optimismo desproporcionado en Japón. Nuevamente, el Asahi, expresó que el reconocimiento salvadoreño «derrumbó» el principio de no-reconocimiento de la Sociedad de Naciones y predijo, erróneamente, que otras naciones de Centroamérica y Sudamérica, seguirían el ejemplo salvadoreño; el diario Chugai Shogyo, interpretó el hecho diplomático como un revés para la política estadounidense en la región; mientras que el Nichi Nichi incluso aventuró que Alemania sería la siguiente en reconocer al Manchukuo (Financial Chronicle 1934, 35-22), la cual lo hizo, pero no inmediatamente, ni por influencia salvadoreña.39 En este contexto toda clase de rumores se desataron,40 por ejemplo, se creyó que Polonia estaba a punto de seguir a El Salvador debido al viaje del ministro polaco en Tokio a Manchuria, lo cual tuvo que ser desmentido por Varsovia (The North China Herald 1934b, 407).

      Probablemente la consecuencia más duradera del reconocimiento salvadoreño a Manchukuo haya sido el agradecimiento japonés. Cuando El Salvador sufrió los estragos de un huracán ese mismo año, el gobierno japonés se apresuró a enviar una sentida condolecida por las pérdidas humanas y materiales, así como un donativo del mil yenes, seguidos de donativos privados japoneses,41 incluyendo los procedentes del periódico Osaka Asahi antes mencionado.42 Nuevamente, en 1936, luego de una erupción volcánica, la Cruz Roja japonesa envió una donación de mil yenes para El Salvador (The Manchuria Daily News 1936, 4).

      Además, Japón intentó corresponder a las expectativas económicas salvadoreñas, constituyendo una Asociación de Propaganda del Café Salvadoreño que, de acuerdo a un memorándum diplomático, en 1936 estaba en proceso de importar cinco mil sacos de café y de la cual se esperaba que fomentara el consumo de café salvadoreño en Japón; así como una Asociación Controladora de Exportaciones e Importaciones que garantizaba a los importadores japoneses de productos salvadoreños sobre pérdidas que pudieran sobrevenirles.43 Sin embargo, Japón tenía más expectativas de El Salvador, ya que en el mismo memorándum y, en otro posterior, se exhortaba al gobierno salvadoreño, a reducir las barreras arancelarias a los productos japoneses, a los cuales se les tasaba con la tarifa máxima.44 En todo caso, este acercamiento, aunque infructuoso,45 tuvo su origen en el reconocimiento de Manchukuo, tal como lo insinúa el segundo memorándum:

      «Por otra parte, señor ministro, razones especiales de índole política, que son de su elevado conocimiento, hicieron sentir a mi Gobierno y al pueblo japonés en general, una profunda gratitud y una viva simpatía por el Gobierno y pueblo salvadoreño».46

      A pesar de las simpatías fascistas del presidente Hernández Martínez, en diciembre de 1941, declaró la guerra a las potencias de eje,47 congraciándose con Washington (Haggerty 1990, 17). Sin embargo, la memoria de la buena voluntad mostrada para con Manchukuo, perduró en Japón incluso en la década de 1970, cuando todavía consideraba a El Salvador como su «mejor amigo» en la región (Ijima 2003, 443).

      2.3.5.2 China

      Siendo China la parte afectada, a la cual se le despojó de territorio, no podía ver con buenos ojos el reconocimiento de Manchukuo (al cual nunca reconoció) por El Salvador. Naturalmente, China denunció el hecho ante la Sociedad de Naciones, esperando que la misma tomara medidas adecuadas (The North-China Herald, 1934a, 294). El vocero del Ministerio de Exteriores de Nankín declaró al respecto del reconocimiento salvadoreño:

      «… no considero que vaya a tener ningún efecto material en la resolución de no-reconocimiento de la Sociedad de Naciones, pero esta acción debe ser considerada como sumamente irregular e irresponsable por parte de El Salvador» (The North-China Herald, 1934a, 294).

      En un sentido totalmente opuesto al de sus pares nipones, China también reaccionó al hecho diplomático. Peiping World Daily News indicó que muy probablemente el gobierno salvadoreño ya tuviera algún acuerdo previo con Tokio, además destacó las simpatías del cónsul León Sigüenza por los japoneses, cuando este abogó, con éxito para que no se excluyera la migración japonesa de El Salvador, también agrega, en un tono pesimista, que si bien Japón es enemigo de China, tampoco pueden esperar ayuda de Estados Unidos, Gran Bretaña o la Sociedad de Naciones, a pesar del antagonismo nipón-americano; mientras que, el Shun Pao abogó por la expulsión de El Salvador de la Sociedad de Naciones o, en todo caso, romper relaciones diplomáticas y retirar el reconocimiento diplomático chino a San Salvador; en un tono similar, el Chen Pao también abogó por sanciones dentro del marco de la Sociedad de Naciones y en coordinación con Estados Unidos y la Unión Soviética, aunque reconoció que «la recuperación de nuestro territorio perdido depende solamente de nosotros»; finalmente, el Peiping Chen Pao lo interpretó como el comienzo del desplazamiento de Estados Unidos por Japón en el continente americano y, nuevamente, advierte al público que no se puede confiar en Japón, pero tampoco en la Sociedad de Naciones, sino solo en sí mismos (The China Weekly Rewiew 1934a, 28-29).

      Como se puede apreciar en la prensa local, este episodio contribuyó a acrecentar la desilusión y desconfianza de la opinión pública china ante la sociedad internacional, no solo hacia Japón y El Salvador, sino hacia las otras potencias y la Sociedad de Naciones, que no fueron capaces de disuadir o sancionar la agresión japonesa en Manchuria o el reconocimiento al Estado creado bajo ocupación japonesa. Por su parte, China era consciente de sus propias limitaciones, sobre todo respecto al lejano El Salvador, como señaló el Peiping World Daily «El Salvador no tiene intereses económicos en China y por lo tanto puede tomar el riesgo de las represalias de un acto tan hostil» (The China Weekly Rewiew 1934a, 28).

      Ante las recriminaciones chinas, el cónsul salvadoreño en Tokio, León Sigüenza, respondió acrimoniosamente que China es «una masa indefensa, sin independencia nacional y explotada por otras potencias», mientras que El Salvador «aunque un estado pequeño, no está impedido por potencias extranjeras, suficientemente valiente como para desafiar a la Sociedad de Naciones y reconocer a Manchukuo. Al final, cuando todo está dicho ¿Qué país merece más admiración?»48(The Japanese American News 1934b, 1).

      El gobierno chino esperaba que la Sociedad de Naciones tomara medidas contra El Salvador por romper el principio de no-reconocimiento de Manchukuo, el secretario general fue informado por medio de una carta confidencial de una comunicación del Embajador de China en Londres, el Quo Ta Chi:

      El Sr. Quo me dijo que, si bien desea pedir a la Sociedad de Naciones que aplique la sanción prevista en el artículo 16, párrafo 4 del Pacto, el Gobierno chino está estudiando el asunto con cautela, deseando evitar otro fracaso aparente de la Sociedad de Naciones que podría debilitar aún más el prestigio de la institución de Ginebra, alentando así a los violadores de los tratados internacionales.49

      Es decir, lo que el gobierno chino se planteaba, de acuerdo al Pacto de la Sociedad de Naciones, era la expulsión de El Salvador por haber quebrantado un compromiso de la Sociedad.50 Sin embargo, la Sociedad de Naciones, al igual que en otros casos de la época, como las invasiones de Abisinia y Finlandia, no pudo tomar medidas contundentes contra los perpetradores, ni contra quienes reconocieron los hechos consumados, como El Salvador. En este caso, El Salvador mismo terminó por anunciar su salida de la Sociedad en agosto de 1937 (Tokyo Gazette 1939, 29).

      Además de esto, en 1935 el gobierno chino envió al Dr. Lingoh Wang, Encargado de Negocios de China en América Central, a San Salvador a realizar una investigación sobre el asunto y buscar explicaciones. Cuando el diplomático chino se entrevistó con el canciller salvadoreño, este se excusó arguyendo que la respuesta a la comunicación de Manchukuo había sido «social» y no «política», a esto Wang sugirió a Araujo notificar del error a la Sociedad de Naciones para resolver el mal entendido, siguiendo el precedente de un error semejante cometido por el gobierno francés, cuando el gobierno mexicano de Huerta interpretó una comunicación social como un reconocimiento. Empero, el gobierno salvadoreño no se retractó.51 El gobierno chino no pudo tomar represalias contra El Salvador, ni hacer que revirtiera su decisión, como tampoco pudo evitar que en los años siguientes otras naciones reconocieran a Manchukuo. Tan solo la Segunda Guerra Mundial terminó con Manchukuo y con el limitado reconocimiento internacional del que llegó a gozar.

      2.3.5.3 Estados Unidos

      Naturalmente, Estados Unidos veía con suspicacia que un país en el hemisferio donde era dominante, entablara relaciones tan estrechas con una potencia rival. El Departamento de Estado no dejó de seguir con minuciosidad todos el desarrollo de estas relaciones. Alcanzando su punto de mayor preocupación en 1938, cuando se supo de un proyecto de Tratado de Comercio y Navegación entre Hsinking y San Salvador que, presuntamente, incluiría el uso de puertos salvadoreños por Manchukuo, es decir, por Japón. Estados Unidos temía que Japón, a través del tratado, creara alguna base naval en la región que pudiera ser usada en detrimento de Estados Unidos en caso de guerra. Sin embargo, si bien el proyecto de tratado existió, este nunca se concretó y tampoco contaba con cláusulas tan agresivas.52 (Véase el anexo 1). Posteriormente, cuando Estados Unidos entró en guerra contra Japón luego del ataque a Pearl Harbor, el gobierno de El Salvador no vaciló en tomar partido por Washington.

      2.3.5.4 La Sociedad de Naciones

      Desde un punto de vista jurídico, El Salvador justificó su decisión diplomática ante la Sociedad de Naciones y ante la sociedad internacional en general, arguyendo que cuando se tomó la resolución de no-reconocimiento en la Sociedad de Naciones, el gobierno salvadoreño estuvo ausente y, por lo tanto, no votó y, de hecho, tampoco respondió a la circular con las recomendaciones que fueron adoptadas por la Asamblea; además, añadió que las recomendaciones no tuvieron el carácter de tratado internacional, de forma que al no seguirlas, no se contravenía el artículo 16 del pacto (La República 1934, 3).

      Como se mencionó antes, fue El Salvador quien decidió retirarse de la Sociedad de Naciones, anunciando su salida en 1937 y retirándose en 1939. El gobierno salvadoreño justificó su decisión por razones económicas, pero puede que su afinidad con las potencias fascistas haya tenido peso en la decisión (TIME 1937). Desde hacía algún tiempo, la república centroamericana ya había amenazado con retirarse por motivos de «dignidad nacional», ante la falta de respuesta de ciertas comunicaciones por parte de la Sociedad.53 Una declaración del canciller, publicada en el Diario Latino en 1934 parece aclarar que el resentimiento provenía de la falta de apoyo por parte de esta organización internacional cuando Estados Unidos y los países centroamericanos le negaban el reconocimiento al gobierno de Hernández Martínez:

      Nuestro país no ha recibido ningún beneficio de la Liga. Cuando quedó aislada políticamente del resto del mundo, a causa de que no se reconocía el presente gobierno, ni siquiera recibió una palabra de consuelo de Ginebra. Los beneficios que pueda traerle ser miembro de la Liga no valen lo que cuesta.54

      En conclusión, la Sociedad de Naciones al igual que en otros casos de la época, no emprendió acciones al respecto: nunca albergó intenciones de expulsar a El Salvador, porque este no suscribió el compromiso relativo al no-reconocimiento.55 Es posible que esto haya contribuido al desprestigio y debilitamiento de la organización, aunque en menor medida que su impotencia ante las agresiones territoriales de esa década.

      Finalmente, cabe agregar que, en el plano internacional, el reconocimiento salvadoreño de Manchukuo hizo pensar que su ejemplo sería seguido pronto por otros países. Por ejemplo, hubo especulación sobre si Costa Rica y Nicaragua56 también reconocerían al Estado manchú, lo cual fue desmentido por sus gobiernos.57 Manchukuo solo obtuvo otros reconocimientos diplomáticos cuando las potencias fascistas buscaron acercarse a Japón.58

    4. Cronología de una relación insustancial con episodios anecdóticos

      En los años siguientes al reconocimiento diplomático hubo algunos gestos amistosos por parte del gobierno de Manchukuo hacia El Salvador, así como un proyecto de tratado que nunca se concluyó. Si bien es posible que hubiera simpatías y expectativas genuinas por ambas partes en profundizar la relación, estas no se cumplieron. Finalmente, el inicio de la Segunda Guerra Mundial sin duda hizo a las autoridades en San Salvador reconsiderar sus afinidades diplomáticas.

      1. 1934 una donación del Emperador K’ang Te

        A pocos meses del reconocimiento diplomático, en junio de 1934 un huracán devastó El Salvador, dejando a su paso serias pérdidas humanas y materiales y al país incomunicado (El Informador 1934, 2). En Manchukuo, el ministro de Relaciones Exteriores, Hsieh Chieh-shih59 expresó sus simpatías en un telegrama al canciller Araujo y comenzó un plan para reunir fondos para socorrer a El Salvador (The Hongkong Telegraph 1934, 12; The China Weekly Review 1934b, 151). Al mes siguiente el emperador K’ang Te envió un cheque por 10 000 yenes como donación personal (The Manchuria Daily News 1934e, 3), a los cual se sumaron donaciones privadas (The Manchuria Daily News 1934g, 3). Además, al mes siguiente, el gobierno manchú decidió hacer una segunda donación tomada de los salarios de los funcionarios públicos, equivalente a cinco milésimos de dichos fondos60 (The Manchuria Daily News 1934d, 5).

        La donación imperial, como la mayor parte de la interacción entre Manchukuo y El Salvador, fue entregada a través del Consulado Salvadoreño en Tokio, dirigido por León Sigüenza (The Manchuria Daily News 1934b, 3). Posteriormente, tanto el presidente Martínez, como el canciller Araujo, enviaron cartas de agradecimiento al monarca manchú (The Manchuria Daily Nes 1934a, 6).

      2. 1936 propuesta de mediación salvadoreña en la disputa fronteriza manchú-soviética

        Desde 1932 las tensiones entre Japón y la Unión Soviética habían escalado tras varios incidentes en la frontera manchú-soviética y manchú-mongola. Tokio y Moscú evaluaron varias posibilidades de negociación para llegar a un acuerdo fronterizo. En 1936, luego de nuevos incidentes, la Unión Soviética sugirió crear una comisión con países terceros neutrales para dirimir la disputa fronteriza. Tokio rechazó esta propuesta, argumentando que involucrar terceros países solo complicaría más las negociaciones. Además, Japón indicó que, de involucrar terceros países neutrales, solo podía aceptar a Estados que hubiera reconocido a Manchukuo, sugiriendo a Estonia y El Salvador (The China Weekly Review 1936, 408, 433).

        Si bien esta propuesta de mediación salvadoreña y Estonia fue rechazada por Moscú (Cañas Dinarte 2025). El episodio muestra que, en un contexto de aislamiento internacional del Estado títere, todavía previo a los reconocimientos de las potencias del eje, El Salvador, al ser uno los pocos países en reconocer al régimen de Manchukuo, figuró durante un tiempo como un autor relativamente importante en la diplomacia de Tokio y Hsinking.

      3. El Salvador prohibió la entrada de trabajadores chinos, pero no a japoneses y manchúes

        En concordancia con el reconocimiento diplomático, el gobierno salvadoreño también eximió de la prohibición de entrada a los súbditos de Manchukuo. Siendo Manchuria un receptor de migración y dado el nimio intercambio entre ambos países, esto se puede entender más bien como un gesto de cortesía diplomática:

        Memorándum del Consulado General de El Salvador

        De conformidad con la Ley de Migración de El Salvador, están excluidos del territorio los originarios de China o de Mongolia. Con el reconocimiento de Manchoukuo, los súbditos del nuevo Imperio pueden entrar libremente a la República.61

        Como se verá más adelante, a los pocos años la actitud de apertura salvadoreña cambió. En 1938, una de las razones por las que fracasaron las negociaciones de un tratado de amistad entre ambas partes, fue la negativa de San Salvador de dar libre tránsito a los súbditos de Manchukuo. Aunque es dudoso que un gran número de ciudadanos manchúes estuvieran en El Salvador.

      4. 1938 condecoraciones manchúes para los dignatarios salvadoreños

      El 27 de julio de 1938, el emperador K’ang Te otorgó condecoraciones a las autoridades salvadoreñas en agradecimiento por el reconocimiento diplomático dado cuatro años antes. Al presidente Martínez lo condecoró con la Primera Orden de Lungkang del Gran Cordón; al canciller Araujo con la Primera Orden de Chukuo; al viceministro de Relaciones Exteriores con la Segunda Orden de Chukuo; y al cónsul León Sigüenza con la Tercer Orden de Chukuo (The Manchuria Daily News 1938i, 8). Esto hizo de El Salvador el único país en el continente americano en haber recibido honores manchúes.

    5. Intercambios culturales

      A los gestos anteriores hay que añadir dos puntuales intercambios culturales. El primero sucedió en verano de 1934, con la entrega a León Sigüenza de una película subtitulada al español, «A Bird’s Eye View of Manchukuo», así como materiales impresos sobre Manchukuo (The Manchuria Daily News 1934f, 4). Sin embargo, no hay constancia de la recepción de este material en El Salvador. Además, se anunció que, en anticipación a la visita del monarca manchú a Tokio en 1935, se presentaría una banda de marimba que viajaría a la capital japonesa para presentarse ante el mandatario (The Manchuria Daily News 1934k, 5). Sin embargo, llegada la fecha, no se tiene noticia de que la banda musical haya estado presente.

      En el plano simbólico, después de que Manchukuo fuera reconocido por más países, la bandera salvadoreña acompañó a la de los nuevos aliados diplomáticos en diversas celebraciones. Por ejemplo, banderas salvadoreñas fueron portadas en la procesión de celebración del sexto aniversario de Manchukuo en la ciudad de Harbin, junto con las banderas de los otros tres países que habían otorgado reconocimiento al régimen manchú: Italia, España (nacionalista) y Alemania (The Manchuria Daily News 1938h, 5). La bandera salvadoreña volvió a ser saludada junto a las banderas fascistas pocas semanas después, el 26 de abril, en un evento de la Asociación de la Concordia en Hsinking para recibir a una misión fascista italiana (The Manchuria Daily News 1938a, 1). Luego, en julio, pero en la ciudad de Mukden, volvió a mostrarse el emblema salvadoreño, esta vez en celebración de un tratado de amistad entre Alemania y Manchukuo, además, el himno nacional salvadoreño fue tocado junto con el de las potencias fascistas62 (The Manchuria Daily News 1938g, 8). Lo mismo volvió a suceder en la reunión de despedida de la misión fascista, el 30 de julio (The Manchuria Daily News 1938c, 7).

    6. Intentos de profundización de las relaciones. Un proyecto de tratado y representación consular

      El Salvador y Manchukuo entablaron negociaciones para establecer un Tratado de Comercio y Navegación entre ambas partes, sin embargo, este tratado nunca llegó a concretarse. De acuerdo a las declaraciones del Tercer secretario de la Embajada de Manchukuo en Tokio en septiembre de 1938, este tratado incluía el uso de puertos salvadoreños por Manchukuo.63 El señor Wu64 puntualizó lo siguiente: No es necesario que elaboremos más sobre el tema ya que las autoridades americanas saben que esto significaría que Japón podría hacer uso de los puertos de El Salvador en caso de guerra.65

      Un mes después, en octubre, la Foreign Office británica confirmó al gobierno estadounidense que Manchukuo planeaba proponer dicho tratado a El Salvador durante un viaje programado al país centroamericano, sin embargo, los británicos aclararon que no había nada «siniestro» en el tratado66. Empero, ya que los estadounidenses negaron el tránsito por su territorio al líder de la delegación, la visita a El Salvador tuvo que ser cancelada67. Por otro lado, indagaciones estadounidenses confirmaron lo sabido por los británicos, que el proyecto de tratado era, al menos en apariencia, inocuo: las cláusulas sobre comercio y navegación no tenían nada de inusual, de no ser por el hecho de que ninguna de las dos partes contaba con flotas, lo cual no dejo de ser notado por los estadounidenses.68

      Además, un funcionario japonés, el señor Yoshizawa, director de la Oficina para América del Ministerio de Relaciones Exteriores, indicó a funcionarios estadounidenses que la razón del proyecto de tratado era que la delegación de Manchukuo buscaba regresar con resultados tangibles que justificaran el viaje tan costoso que emprendían por el mundo (para visitar a sus aliados diplomáticos). De acuerdo a la lógica de los funcionarios de Manchukuo, obtener un «tratado de paz y amistad» sería suficientemente impresionante sin que fuera realmente difícil.69

      A pesar de la cancelación del viaje70, la propuesta llegó a San Salvador a través del Encargado de Negocios Japonés ad interim.71 En noviembre de 1938 el canciller Araujo comunicó a la Legación Estadounidense que el proyecto de tratado incluía el intercambio de representantes diplomáticos y consulares, el libre tránsito de nacionales y la cláusula de la nación más favorecida; aunque aclaró que no aprobaría el artículo de libre tránsito, para evitar la llegada de «manchurianos».72 En todo caso, durante 1939 el proyecto fue suspendido73, posiblemente debido a que los japoneses no lograron obtener ninguna ventaja en las negociaciones.74 También es posible que el acercamiento paulatino de San Salvador a Washington haya contribuido al fracaso del proyecto.

    7. Representación diplomática

      Respecto a la representación diplomática, nunca se establecieron embajadas o legaciones entre ambas partes, sin embargo, desde pronto hubo la expectativa de establecer relaciones consulares directas. Ya en 1935 se consideraba la apertura de un consulado de Manchukuo en El Salvador como parte de una política de expansión comercial en el extranjero (The China Weekly Review, 1935, 346).

      Posteriormente, en 1939, El Salvador designó como Cónsul Honorario en Hsinking al Sr. Wang Ching-shan75, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Hsinking (The Manchuria Daily News 1939a, 8). En el informe anual salvadoreño del Poder Ejecutivo (hoy denominado Órgano Ejecutivo) al Legislativo,76 se corrobora el nombramiento a través de una resolución datada el 2 de mayo de dicho año (Araujo 1940, 50).

      El consulado fue inaugurado en la residencia de Wang el 10 de agosto de ese año, con la presencia de dignatarios manchúes y miembros del cuerpo diplomático (The Manchuria Daily News 1939c, 1, 7.). La patente consular del Sr. Wang fue cancelada el 10 de julio de 1942. Esta cancelación fue incluida con otras en un reporte para la Asamblea Nacional salvadoreña, indicando que estas patentes se cancelaron o no fueron renovadas «ya por el estado de guerra en que se encuentra El Salvador con las potencias del Eje, ya por renuncias u otras causales» (Ávila ١٩٤٣, ٥٩). No se ha tenido noticia de las actividades consulares de Wang, aunque aparece de tiempo en tiempo en los periódicos por su papel en el mundo empresarial en Manchuria.

      De acuerdo a Cañas Dinarte, Hsinking también nombró a un Cónsul Honorario en El Salvador, al empresario Rafael Meza Ayau hijo, designado el 20 de junio de 193977. Meza Ayau comenzó a hacer las primeras gestiones para obtener el exequátur salvadoreño a partir del 23 de julio de 1940. Sin embargo, al igual que con su contraparte en Manchukuo, el Diario Oficial de El Salvador no presenta información al respecto al menos en las fechas dadas, aunque es probable que en el suplemento La República, al cual solo se tuvo acceso parcial, haya más información.

      1. León Sigüenza y Manchukuo

      León Sigüenza fungió como Cónsul General de El Salvador en Japón en dos ocasiones, la segunda de ellas de 1933 a 1941,78 coincidiendo y siendo uno de los protagonistas de las relaciones entre El Salvador y Manchukuo. Ante la falta de relaciones diplomáticas directas durante la mayor parte del periodo, Sigüenza solía ser el canal de comunicación entre ambas partes. Además, su cercanía a Manchukuo y su presencia en Japón hicieron de él el funcionario salvadoreño que más interactuó con el régimen manchú. El Cónsul participó en varios eventos relativos a Manchukuo en Tokio y también recibió una condecoración oficial e incluso conoció a K’ang Te.

      El 11 de abril de 1935, durante una visita oficial a Tokio, K’ang Te recibió a León Sigüenza, el cónsul salvadoreño en Japón, renovando sus expresiones de amistad (The Hongkong Telegraph 1935, 12). De esta forma, el Cónsul salvadoreño tiene el raro honor de haber sido el único diplomático latinoamericano que conoció a Pu Yi en su calidad de monarca de Manchukuo. Ese mismo año, cuando Manchukuo elevó a rango de embajada su representación en Tokio, León Sigüenza, junto con Monseñor Marella, Nuncio Apostólico, fue el primer diplomático en visitar formalmente al embajador Hsieh Chieh-shih (The Manchuria Daily News 1935b, 7). La ausencia de otros diplomáticos se debía al aislamiento internacional del régimen antes de los reconocimientos fascistas.

      Asimismo, cuando Italia y la España nacionalista reconocieron a Manchukuo, León Sigüenza volvió a ser invitado a los festejos en Tokio (The Manchuria Daily News 1937, 2). En marzo del año siguiente, el diplomático salvadoreño nuevamente participó en otro evento, el sexto aniversario de la fundación de Manchukuo, también celebrado en Tokio, donde leyó mensajes de felicitación (The Manchuria Daily News 1938k, 1); los únicos otros diplomáticos que dieron discursos semejantes en el evento fueron los de Alemania, Italia, la España nacionalista y la Santa Sede (The Manchuria Daily News 1938j, 1).

      Mientras León Sigüenza fue cónsul de su país en Tokio, fungió como puente de una parte importante de las comunicaciones entre Manchukuo y El Salvador. Y si bien, como se ha visto, nunca se logró profundizar más la relación, esta no dejó de contar con las cordialidades propias de la diplomacia. Además de los eventos antes mencionados y de la condecoración dada, no era extraño que Manchukuo y El Salvador intercambiaran cortesías a través de su consulado, por ejemplo, felicitaciones en el aniversario de la independencia de El Salvador (The Manchuria Daily News 1938b, 7).

      Finalmente, es destacable que, de acuerdo a un informe de la inteligencia francesa y a otro de la inteligencia naval estadounidense, ambos de 1941, el diplomático salvadoreño habría recibido pagos por parte del gobierno japonés para realizar propaganda a favor de Tokio en Centroamérica. Esta fuente indica un pago de 100 000 yenes en 1936 y otras sumas en fechas posteriores79. De ser esto cierto, las simpatías de León Sigüenza por la causa de Manchukuo no habrían sido completamente desinteresadas.

      El Departamento de Estado estadounidense hizo saber su hallazgo al gobierno salvadoreño el 12 de mayo de 1941. En respuesta, este dijo que «se tomarían las medidas necesarias».80 Sin embargo, el informe de las actividades subrepticias del cónsul no parece tener relación directa con la rescisión de su cargo, que se presentó desde unos días antes al Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, el 6 de mayo.81

    8. Fin de las relaciones diplomáticas 1941-1943

      El 7 de julio de 1941 el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón aceptó la rescisión de la patente consular de León Sigüenza y la entrega de los asuntos consulares de El Salvador al Consulado de Nicaragua en Tokio. En su última carta al gobierno japonés, Sigüenza no se olvidó de mencionar que, durante sus 14 años de funciones consulares, tomando en cuenta los dos periodos en fue Cónsul en Tokio, gracias a su actuación: «Los súbditos japoneses pueden entrar libremente al territorio de la República y que fue El Salvador, después de Japón, el primer país que reconoció al Estado de Manchoukuo».

      Con la partida de León Sigüenza se cerró el canal de comunicaciones más directo que había entre las partes y, si bien había respectivos consulados honorarios en San Salvador y Hsinking, sus cónsules parecen haber estado más ocupados en sus labores empresariales que en sus funciones diplomáticas.

      En todo caso, el inicio de las hostilidades entre Japón y Estados Unidos, con el ataque a Pearl Harbor, destruyó cualquier posibilidad real de que las relaciones se reanudaran. Para ese momento la relación entre El Salvador y Estados Unidos había mejorado significativamente. Después de que el asunto del reconocimiento de la presidencia del general Martínez dejara de ser un problema, el Departamento de Estado comenzó a tener una opinión más positiva del régimen salvadoreño. Además, desde el inicio de la guerra en Europa, la opinión pública y la posición del gobierno salvadoreño comenzaron a cambiar, lo cual se manifestó, por ejemplo, en el despido de los alemanes a la cabeza de la Escuela Militar, el General Bonhstedt, y del Banco Hipotecario, el Barón Hundelhausen, prohibiendo más tarde la propaganda fascista. Al cambio político, se añade también la profundización de la relación económica (Astilla 1976, 146, 168-169, 171). De esta forma, no es de extrañar que, el 9 de diciembre de 1941, tan solo un día después del ataque a Pearl Harbor, El Salvador declarara la guerra a Japón (República de El Salvador 1941).

      La declaración de guerra no incluyó a Manchukuo. De manera que, técnicamente El Salvador y Manchukuo siguieron manteniendo relaciones diplomáticas. Tuvieron que pasar más de seis meses, hasta julio de 1942, para que se cancelara la patente consular salvadoreña de Wang Ching-shan en Hsinking y todavía más de un año, para que el 27 de enero de 1943 declarara oficialmente la nulidad del reconocimiento de Manchukuo como Estado independiente. En esta ocasión, el gobierno salvadoreño no tuvo inconveniente de señalar al régimen de Manchukuo como un satélite japonés y a su decisión como basada en «razones poderosas del derecho internacional».82 Con esta declaración formal se cerró el episodio de casi nueve años de relaciones diplomáticas entre el Estado manchú y el país centroamericano.

  3. Conclusiones

    El hecho más destacado de las relaciones oficiales de Manchukuo y El Salvador es su existencia misma. El reconocimiento diplomático del Estado títere por la república centroamericana tuvo consecuencias internacionales inmediatas al crear la primera fisura del aislamiento internacional que la Sociedad de Naciones le había impuesto. Las causas de dicho reconocimiento han sido objeto de especulación desde entonces, arrojando diversas hipótesis al respecto. Si bien, algunas son descartables, como el presunto interés salvadoreño en el tráfico de opioides o, incluso, un error cometido en cancillería, otras son viables. Los intereses cafetaleros salvadoreños por abrir nuevos mercados, en este caso el manchú y el japonés; algún revanchismo contra la demora estadounidense en reconocer al gobierno del general Hernández Martínez; así como la afinidad ideológica de este último por los regímenes militaristas, fascistas y anticomunistas, no son de hecho, razones excluyentes y no sería demasiado aventurado sugerir que la combinación de las mismas hizo posible el reconocimiento salvadoreño de Manchukuo.

    Los episodios posteriores de esta relación muestran la simpatía y altas expectativas que surgieron en Hsinking, Tokio y San Salvador, uno de cuyos principales promotores fue el cónsul salvadoreño en Tokio, León Sigüenza. Estas se tradujeron en diversos proyectos, cuyo impacto fue limitado en el mejor de los casos: en el plano comercial no hay evidencia de que el café salvadoreño lograra abrirse camino en Manchukuo o que haya sido relevante en Japón; tampoco logró concretarse un tratado de amistad entre ambas partes, aunque durante breve tiempo se establecieron consulados honorarios mutuos. Otros aspectos que no dejan de ser interesantes son la ayuda humanitaria prestada por Manchukuo a El Salvador, así como las condecoraciones otorgadas por el monarca manchú a las autoridades salvadoreñas. El tema, lejos de estar agotado, mantiene aspectos en los que no se pudo profundizar y que requerirán investigaciones futuras. Por ejemplo, desconocemos qué actividades realizaron los señores Wang Ching-shan y Rafael Meza Ayau en su calidad consular o si existe información al respecto. Es muy posible que la consulta de los archivos salvadoreños (y tal vez los archivos en Changchun) mismos puedan esclarecer este punto y proveer nueva información del tema en general.

  4. Anexos

    Anexo 1 83

    PROYECTO

    TRATADO DE AMISTAD ENTRE

    MANCHOUKUO Y EL SALVADOR.

    MANCHUKUO y EL SALVADOR, deseosos de estrechar las relaciones de amistad y buen entendimiento que dichosamente existen entre los dos países y de desarrollar las relaciones comerciales entre ambos, han resuelto celebrar con este fin un Tratado de Amistad y han nombrado sus Plenipotenciarios, es decir:

    El GOBIERNO DE MANCHUKUO:

    ;

    EL GOBIERNO DE EL SALVADOR:

    ;

    quienes habiendo comunicado entre si sus respectivos Plenos Poderes, los cuales hallaron estar en buena y debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

    ARTÍCULO I

    Habrá entre Manchoukuo y El Salvador constante paz y amistad perpetua.

    ARTÍCULO II

    Cada una de las Altas Partes Contratantes, puede acreditar su Representante Diplomático ante la otra Parte y también nombrar Representantes Consulares que residan en puertos y lugares colocados separadamente entre ellos dentro de los territorios de la otra parte.

    Estos Representantes Consulares, habiendo recibido exequátur u otra autorización suficiente del Gobierno del país por el cual hayan sido nombrados, serán tratados en condiciones de reciprocidad en cuanto a funciones y privilegios, al igual que los Representantes Consulares de la nación más favorecida.

    ARTÍCULO III

    Las Altas Partes Contratantes han convenido en reglamentar el intercambio general entre ambos (sic) según los siguientes principios:

    Cada una de las Altas Partes Contratantes, de acuerdo con sus leyes y reglamentos, darán a los ciudadanos de la otra Parte (a) libertad de entrar viajar y residir en sus territorios y (b) protección completa y constante seguridad a sus personas y propiedades.

    Cada una de las Altas Partes Contratantes, de acuerdo con sus leyes y reglamentos, darán, como regla, en sus territorios, a los ciudadanos de la otra Parte, en lo que concierne a asuntos de comercio y navegación, la libertad de dedicarse a la industria, al comercio y otras ocupaciones pacíficas, a asuntos de gravámenes de tasa y cobros y asuntos de propiedad, el mismo trato que se les dé a los ciudadanos de la nación más favorecida.

    ARTÍCULO IV

    Las Altas Partes Contratantes cooperarán entre ambas para ajustar y promover el intercambio entre ellas y facilitar el incremento del comercio mutuo.

    ARTÍCULO V

    El presente Tratado será ratificado y las ratificaciones serán canjeadas en Hsinking lo más pronto posible.

    Entrará en vigor en la fecha del canje de las rarificaciones y tendrá fuerza hasta que una de las Altas Partes Contratantes, con notificación previa de doce meses, lo dé por terminado.

    EN TESTIMONIO DE LO CUAL sus Plenipotenciarios respectivos han firmado este Tratado y puesto aquí sus sellos respectivos

    Dado a , en duplicado, en idioma inglés este día el mes de el quinto año de Kangte, correspondiente al día de del año 1938 de la Era Cristiana.

    (L.S.)

    (L.S.)

    Anexo 284 Importaciones de café a Manchukuo. La moneda es el yuan de Manchukuo, la unidad de peso es el catty85

    Año

    Valor de las importaciones totales de café

    Valor de las importaciones centroamericanas de café

    Cantidad de las importaciones totales de café

    Cantidad de las importaciones centroamericanas de café

    1932

    $411 851.786

    0

    501,183 catties

    0

    1933

    Sin datos

    Sin datos

    Sin datos

    Sin datos

    1934

    $101 873

    $1 228

    164 125 catties

    1 462 catties87

    1935

    $159 106

    0

    264 005 catties

    088

    1936

    $160 088

    $132

    308 511 catties

    228 catties

    1937

    $265 704

    0

    482 868 catties

    0

    Agradecimientos

    Fue gracias al acceso institucional que me proporcionaron National Dong Hwa University, en calidad de doctorante y, El Colegio de México, como egresado, que se pudieron consultar varias bases de datos que sustentaron las numerosas de las fuentes primarias usadas en esta investigación.

    Agradecimiento a los revisores

    La Revista «La Universidad» agradece a los siguientes revisores por su evaluación y sugerencias en este artículo:

    MSc. José Alberto Umaña Salguero

    Docente de Relaciones Internacionales, Universidad de El Salvador.

    alberto.umana@ues.edu.sv

    MSc. Miguel Ángel Flores

    Coordinador de Procesos de Grado para Ciencias Jurídicas y docente de la Universidad de El Salvador.

    miguel.flores@ues.edu.sv

    Sus aportes fueron fundamentales para mejorar la calidad y rigor de esta investigación.

  5. Referencias

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    Central File: Decimal File 716.93. «Foreign Relations between Latin America and the Caribbean States, 1930–1944. Political Relations of States, Relations; Bi-Lateral Treaties. El Salvador and China». November 20, 1935–March 9, 1939.

    Military Intelligence Division. «Correspondence and Record Cards of the Military Intelligence Division Relating to General, Political, and Military Conditions in Central America, 1918–1941».

    Department of State of the United States of America, Office of the Historian

    Foreign Relations of the United States, Diplomatic Papers, 1934, The Far East, vol. III. 893.01 Manchuria/1114. «The Minister in El Salvador (Corrigan) to the Secretary of State», no. 9. Consultado el 18 de diciembre de 2025. https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1934v03/d155.


1 En este artículo se utilizó la romanización Wade-Giles para las palabras en mandarín. Algunos de los nombres chinos también son conocidos por su transliteración en el sistema Hanyu Pinyin, por el cual la dinastía Ch’ing es «Qing» y P’u Yi es «Puyi». En las citas se respetó la ortografía de la fuente; para Chiang Kai-shek, se mantuvo el nombre por el cual es comúnmente conocido en occidente.

2 Las vías férreas chinas fueron tomadas por los japoneses después de que tomaron el territorio (League of Nations 1932, 96).

3 滿洲國 en caracteres chinos, hoy en día se le suele transliterar como Manchukuo, pero en las fuentes contemporáneas también se le puede encontrar como Manchoukuo. Además, en otros idiomas ha tenido otras transliteraciones, como Mandchoukouo, en francés.

4 Popularmente conocido como Henry P’u-yi o simplemente P’u Yi. De hecho, fue llamado para ejercer como jefe del ejecutivo mientras el gobierno de Manchukuo tuvo un gobierno republicano (League of Nations 1932, 95).

5 新京 o «Nueva Capital», Shinkyo en lectura japonesa, es el nombre que se le dio a la ciudad de 長春, Changchun. Después de que Manchuria volvió a control chino en 1945, la ciudad recuperó su nombre original.

6 De la cual no eran parte ni Estados Unidos, ni la Unión Soviética, dos actores relevantes en el Noreste de Asia.

7 Nótese el voto favorable no sólo de potencias como Francia y el Reino Unido, sino también de Alemania e Italia, quienes años después reconocieron a Manchukuo.

8 Para este estudio es notable que El Salvador no participó en la votación.

9 A veces escrito como «Kang Teh». En realidad, es el nombre de era del monarca, costumbre del este de Asia según la cual el calendario lleva un nombre de era oficial, usar este calendario era una forma de reconocimiento de la autoridad imperial. La práctica fue inventada en China, y los países tributarios de la Corte Imperial, como Corea o Ryukyu, debían seguir el calendario chino oficial. Posteriormente otros países adoptaron el mismo uso, entre ellos destaca Japón, que todavía lo sigue; por ejemplo, el año 2025 d.C. es el año 7 de la Era Reiwa según el calendario japonés. En China, desde la dinastía Ming (hasta la caída del Imperio) y en Japón, desde mediados del siglo XIX, la usanza es que cada monarca tiene solamente una era en todo su reinado, de tal forma que la era y el monarca llegaron a identificarse con el mismo nombre. Algunos ejemplos famosos son K’ang-hsi en China o, Meiji en Japón, en este caso «K’ang-te» estaría siguiendo la misma costumbre para legitimarse.

10 Archivo de la Sociedad de Naciones. R3607/1/11565/207. 1934-1940. Relations with Manchukuo - Attitude of Salvador. Folio 134.

11 Ibidem. Se ha copiado tal cual el texto, manteniendo el estilo cortado que debe de ser producto de su redacción telegráfica. Una versión más pulida se encuentra en la versión francesa del texto: Archivo de la Sociedad de Naciones. S533/40/7. 1934-1945. Salvador, Nicaragua et le Mandchoukouo. Folio 43.

12 Más tarde el gobierno salvadoreño respondió nuevamente (٢٦ de abril), esta vez por carta, reiterando su reconocimiento y felicitaciones a Manchukuo y a su monarca cuando recibió una comunicación similar por vía postal (Archivo de la Sociedad de Naciones. R٣٦٠٧/١/١١٥٦٥/٢٠٧. ١٩٣٤-١٩٤٠. Relations with Manchukuo - Attitude of Salvador. folios ٦٤-٦٦).

13 Japón reconoció su creación en septiembre de 1932 (Ijima 2003, 442).

14 De acuerdo a esta misma nota, el reconocimiento diplomático habría ocurrido el 21 de mayo a través del Consulado General de El Salvador en Tokio, empero, el reconocimiento provino de la Cancillería salvadoreña el 3 de marzo, aunque haya sido transmitido por el Cónsul General al Ministro de Manchukuo en Tokio (Archivo de la Sociedad de Naciones. R3607/1/11565/207. 1934-1940. Relations with Manchukuo - Attitude of Salvador. folio 7)

Hay que destacar que, en contradicción con las declaraciones del cónsul, una carta del canciller Araujo indica que, «El Salvador no tiene intereses materiales y que el reconocimiento se hizo por principio, en acatamiento al derecho internacional» (Ijima 2003, 446).

15 Si bien el artículo original fue publicado en el Diario Nuevo, es significativo que La República haya decidido reimprimirlo, ya que era un Suplemento del Diario Oficial de El Salvador.

16 De haber café latinoamericano en las importaciones de 1931, estaría englobado en el rubro «otros» de «alimentos y bebidas», en la columna para «el resto de América», cuyo valor total fue solo de $2 737 (The Manchoukuo Year Book 1934, 583).

17 Un catty 斤 son 604.8 gramos, es decir, se exportaron aproximadamente 1146.7 kilos o 1.14 toneladas de café centroamericano al Manchukuo.

18 La cantidad de café importada en las otras aduanas fue nimia, 2 050 catties en Antung y 3 361 catties en Yingkow (Annual Returns of the Foreign Trade of Manchoukuo 1937, 238).

19 Sumando las importaciones de todos los tipos de té a través de todos los puertos, arrojan un valor total por $3 168 893, mientras que el total de todas las importaciones de café a través de todos los puertos sumó un valor de $104 464.

20 En Norteamérica se mencionan a Estados Unidos, Canadá, México y Cuba, los demás países están englobados en «otros». Tampoco está en la sección de Sudamérica.

21 Entre 1935 y 1938, Japón importó café por un valor total de 15 333 000 yenes (Statistical Yearbook of Imperial Japan 1939, 190).

22 Con déficit a favor de Brasil desde 1936 (Statistical Yearbook of Imperial Japan 1939, 138). Solo en 1938, Brasil exportó a Japón 3 663 420 kilos de café, siendo su segundo rubro más valioso, luego del algodón sin procesar (Brazil. A New Survey of Brazilian Life. Economic Financial, Labour, and Social Conditions from a General Point of View 1939, 305).

23 La participación directa de Martínez en el levantamiento inicial es objeto de polémica, habiendo evidencia tanto a favor, como en contra, aunque es evidente que tampoco hizo nada por evitarlo (Grieb 1971, 157-158).

24 Un recuento de la breve administración de Araujo, su entorno de inestabilidad política y el golpe de Estado se encuentra en Grieb (1971, 151-155).

25 México, bajo la Doctrina Estrada, se había negado a no-reconocer a Martínez (Grieb ١٩٧١, ١٦٨-١٦٩), limitándose a cerrar su delegación en San Salvador (Castillo, Toussaint y Vázquez Olivera 2011, 92).

26 Las tres repúblicas centroamericanas lo hicieron el 24 de enero y Estados Unidos el 26 (Grieb 1971, 170).

27 Naturalmente, el monarca manchú le envió felicitaciones por su reelección (The Manchuria Daily News 1935a, 2).

28 Don León Sigüenza fungió como Cónsul General de El Salvador en Tokio durante prácticamente todo el periodo en que El Salvador reconoció al Manchukuo, hasta su renuncia, en 1941 (National Archives of Japan, Japan Center for Asian Historical Records, documento B15100346000, folios 54-66). En su país es principalmente recordado como un prominente literato, siendo su obra más conocida «Fábulas».

29 Archivo de la Sociedad de Naciones. S533/40/7. 1934-1935. Salvador, Nicaragua et le Mandchoukouo. Folio 37.

30 Original en inglés. Office of the Historian. Foreign Relations of the United States, Diplomatic Papers, 1934, The Far East, Volume III. 893.01 Manchuria/1114. The Minister in El Salvador (Corrigan) to the Secretary of State N.° 9.

31 Original en francés. Opinión del Cónsul de Costa Rica en Ginebra, Dr. Figueredo-Lora. Archivo de la Sociedad de Naciones. R3607/1/11565/207. 1934-1940. Relations with Manchukuo - Attitude of Salvador. Folios 112-113.

32 La autora entrevistó al Dr. Alfredo Martínez Moreno y al Lcdo. Pedro Escalante Arce, quienes confirmaron esta versión, aunque el testigo vivo, don Ramón Gonzalo Montalvo, indicó que la verdadera causa fue el riesgo de un eventual triunfo comunista en China (Ijima 2003, 449).

33 A la lista de Dalton añadimos la compra de aviones italianos de combate Caproni en 1938, que al poco fueron acompañados de personal italiano para capacitar a las fuerzas aéreas salvadoreñas (The New York Times 1938a, 20; The New York Times 1938b, 12).

34 «Una golondrina no hace verano», es un proverbio que significa que un hecho aislado no cambia una situación en general o de forma duradera. Se encuentra al pie de una caricatura en The China Weekly Review (1934a 5), en la cual una madre japonesa (Japón) ve con alegría como una golondrina (El Salvador) lleva una carta de reconocimiento a su hijo (Manchukuo), mientras el Tío Sam ve con sorpresa la escena.

35 Este documento se encuentra en francés, pero se indica que fue traducido del español, esta versión no es la original en castellano, sino una retraducción al español. Archivo de la Sociedad de Naciones. R3607/1/11565/207. 1934-1940. Relations with Manchukuo - Attitude of Salvador., folio 20.

36 Archivo de la Sociedad de Naciones. R3607/1/11565/207. 1934-1940. Relations with Manchukuo - Attitude of Salvador., folio 21.

37 Más específicamente, el ministro Yoshihatsu Hori y otros dos diplomáticos agradecieron al presidente Martínez por el reconocimiento de Manchukuo (National Archives (United States) Military Intelligence Division. Correspondence and Record Cards of the Military Intelligence Division Relating to General, Political, and Military Conditions in Central America, 1918–1941. Folio 484).

38 National Archives of Japan, Japan Center for Asian Historical Records. B14090896100. 1.堀 義貴. Folios 37-40.

39 El Tercer Reich reconoció a Manchukuo el 21 de febrero de 1938, después que Italia y el gobierno de Franco en España, como un gesto de acercamiento a Japón (El Bien Público 1938, 1).

40 Por ejemplo, en Shanghái, The North-China Herald (1934a, 294) predijo que los gobiernos de Honduras, Guatemala, Turquía, Liberia y Lituania serían los siguientes en extender su reconocimiento a Manchukuo.

41 También se reportó, por ejemplo, que las niñas de un colegio en Tokio donaron 20 yenes para El Salvador (The Nippu Jiji 1934, 1).

42 National Archives of Japan, Japan Center for Asian Historical Records. B04013297900. Miscellaneous documents relating to disasters and aid in various countries: Vol. 3/ 13. Documents relating to rainstorm in El Salvador. Folios 11-25.

43 National Archives of Japan, Japan Center for Asian Historical Records. B08062087400. 4. El Salvador. Folios 38-39.

44 Ibidem.

45 Después de 1936, los japoneses habían dejado el asunto de lado y el proyecto de un acuerdo comercial con El Salvador o de un mejoramiento de la posición de los intereses japoneses en ese país fueron abandonados (National Archives (United States). Foreign Relations between Latin America and the Caribbean States, 1930–1944. Central File: Decimal File 716.93, Political Relations of States, Relations; Bi-Lateral Treaties., El Salvador and China, November 20, 1935 - March 9, 1939. 19.)

46 Ibid.

47 Gardiner (1972, 21) indica que el apoyo centroamericano a Estados Unidos contra Japón fue producto de la «multifacética» relación con Washington, mientras que con Tokio las relaciones económicas y políticas eran limitadas.

48 En el mismo artículo los editores parecen responder a la pregunta cerrando con «Aquí nuevamente, no se trata de cantidad, sino de calidad».

49 Original francés. Archivo de la Sociedad de Naciones. R3607/1/11565/207. 1934-1940. Relations with Manchukuo - Attitude of Salvador. Folio 143

50 El artículo 16, párrafo 4, indica «Podrá ser excluido de la Sociedad todo Miembro que sea encontrado culpable de la violación de alguno de los compromisos del Pacto. La expulsión es pronunciada por voto de todos los otros Miembros de la Sociedad representados en el Consejo». Original francés. Société des Nations – Journal Officiel. 1920. «Pacte de la Société des Nations». Febrero, 1920. 8.

51 National Archives (United States). Foreign Relations between Latin America and the Caribbean States, 1930–1944. Central File: Decimal File 716.93, Political Relations of States, Relations; Bi-Lateral Treaties., El Salvador and China, November 20, 1935 - March 9, 1939. Folios 3-4.

52 Información más detallada sobre este tratado se proporciona más adelante.

53 Archivo de la Sociedad de Naciones. R5740/50/15647/15647. 1935-1943. [El] Salvador and the League - Various correspondence. Folio 44.

54 Archivo de la Sociedad de Naciones. S509/16/13. 1934. Correspondence with Salvador. Folio 25.

55 Carta enviada por la Sociedad de Naciones al Dr. Gustavo Guerrero, salvadoreño y Juez de la Corte Permanente de Justicia Internacional. Archivo de la Sociedad de Naciones. R3607/1/11565/207. 1934-1940. Relations with Manchukuo - Attitude of Salvador. Folio 123. También en el folio 138, que es una comunicación entre el Dr. Joaquín Paredes, Encargado de Negocios de El Salvador en París y el canciller Araujo; el contenido de este intercambio fue dado a conocer a los miembros de la Sociedad de Naciones en junio de 1934 ibid., folio 152.

56 El rumor sobre el posible reconocimiento nicaragüense parece provenir de las declaraciones del vicepresidente de dicho país al respecto, donde mencionaba planes de viajar a Manchukuo previamente al reconocimiento oficial (The Manchuria Daily News 1934h, 1).

57 Ibidem. Folios 111-112, 116-117.

58 En América Latina también se ha llegado a considerar que República Dominicana reconoció a Manchukuo por una comunicación de agosto de 1934 en la que el presidente Trujillo expresó al emperador K’ang Te su deseo de promover relaciones amistosas entre ambas naciones, en respuesta el líder caribeño recibió una carta autógrafa del monarca. Sobre si esto constituyó un reconocimiento diplomático, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Tokio expresó que esa cuestión quedaba a los expertos en derecho (The North China Herald 1935, 134).

59 The China Weekly Review lo nombra erróneamente como «Cheng Hsiao-hsu».

60 Aunque al día siguiente se especificó que cada funcionario habría de donar una suma equivalente al 0.5% de su salario mensual, con fecha límite para entregarse el 20 de agosto (The Manchuria Daily News 1934j, 3).

61 Archivo de la Sociedad de Naciones. R3607/1/11875/207/J1. 1934-1935. Manchukuo- Information Bulletins of the Department of Foreign Affairs of Manchukuo. Folio 205; R3607/1/11875/207/J2. 1935. Manchukuo - Information Bulletins of the Department of Foreign Affairs of Manchukuo. Folio 322.

62 El Salvador también recibió su parte en los tres «banzai» que el público dio a los aliados diplomáticos del régimen.

63 National Archives (United States). Foreign Relations between Latin America and the Caribbean States, 1930–1944. Central File: Decimal File 716.93, Political Relations of States, Relations; Bi-Lateral Treaties., El Salvador and China, November 20, 1935 - March 9, 1939. 7-8.

64 El documento se vuelve ilegible por partes, pero este Wu debe de ser el Tercer Secretario mencionado antes. De acuerdo a Wu, el transmitió esta y otra información sensible, incluyendo copias de los tratados de Manchukuo con Alemania e Italia, a funcionarios americanos en secreto. Por su comportamiento podemos inferir que era o deseaba ser un agente americano o buscar protección americana ya que, de acuerdo a los funcionarios estadounidenses, se veía notablemente nervioso; también solicitó su ayuda para transmitir un mensaje a Peiping que facilitara su regreso a China (ocupada).

65 National Archives (United States). Foreign Relations between Latin America and the Caribbean States, 1930–1944. Central File: Decimal File 716.93, Political Relations of States, Relations; Bi-Lateral Treaties., El Salvador and China, November 20, 1935 - March 9, 1939. 10.

66 Ibidem. 13.

67 Ibid. 14.

68 Ib. 18.

69 Ib. 19.

70 La misión partió del puerto de Dairen el 2 de agosto de 1938 con destino a Europa y luego a El Salvador, con el objetivo de visitar a los aliados diplomáticos del régimen manchú (The Manchuria Daily News 1938f, 1). El grupo efectivamente llegó a Europa (The Manchuria Daily News 1938d, 7), pero no completó su viaje a El Salvador.

71 Aunque la prensa manchú reportó que la propuesta se entregó a través de León Sigüenza, el cónsul salvadoreño en Tokio (The Manchuria Daily News 1938e, 3).

72 National Archives (United States). Foreign Relations between Latin America and the Caribbean States, 1930–1944. Central File: Decimal File 716.93, Political Relations of States, Relations; Bi-Lateral Treaties., El Salvador and China, November 20, 1935 - March 9, 1939. 10.

73 La prensa manchú todavía lo menciona como en proceso de negociación en enero de 1939 (The Manchuria Daily News 1939b, 4).

74 National Archives (United States). Foreign Relations between Latin America and the Caribbean States, 1930–1944. Central File: Decimal File 716.93, Political Relations of States, Relations; Bi-Lateral Treaties., El Salvador and China, November 20, 1935 - March 9, 1939. 35.

75 También escrito como Wang Ching San y Wang Shing Shan.

76 Sin embargo, no se menciona en el Diario Oficial.

77 Un informe estadounidense corrobora esta información, aunque dubitativamente: «El 20 de junio un señor Rafael (?) fue nombrado Cónsul Honorario por ¨Manchukuo¨ en El Salvador» (Central File: Decimal File 893.00, Internal Affairs Of States, China, Political Affairs., February 16, 1930 - October 3, 1935. Folio 1048).

78 National Archives of Japan, Japan Center for Asian Historical Records. B15100346000.1.在京サルヴァドル国総領事. Folios 50 y 54.

79 Central File: Decimal File 894.20210, Internal Affairs of States, Military Affairs. Army. Army Posts. Fortifications. Defenses. Military Instructors (Advisers). (** Country In Which Serving.), Military Activities of Japan in America. Pan-America (Including Gathering of Information). Espionage. Propaganda., June 6, 1942 - June 8, 1942. Folios 114 y 120.

80 Ibidem.

81 National Archives of Japan, Japan Center for Asian Historical Records. B15100346000.1.在京サルヴァドル国総領事. Folio 50.

82 Central File Decimal File 893.01, Internal Affairs of States., China, Government., January 11, 1940 - December 7, 1940. Folio 1570.

83 National Archives (United States). Foreign Relations between Latin America and the Caribbean States, 1930–1944. Central File: Decimal File 716.93, Political Relations of States, Relations; Bi-Lateral Treaties., El Salvador and China, November 20, 1935 - March 9, 1939. 31-32.

84 Elaboración propia con base en las estadísticas del comercio exterior de Manchukuo (Departamento de Finanzas de Manchukuo 1932, 218-219; Ministro del Departamento de Finanzas de Manchukuo 1935a, 206-207; Ministro del Departamento de Finanzas de Manchukuo 1935b, 200; Ministro del Departamento de Finanzas y Comercio de Manchukuo 1936a, 234-235; Ministro del Departamento de Finanzas y Comercio de Manchukuo 1936b, 210-211; Ministro del Departamento de Finanzas y Comercio de Manchukuo 1937, 238-239).

85 Un catty equivale a 604.79 gramos (Departamento de Finanzas de Manchukuo 1932. 1).

86 En el primer libro estadístico el valor del café no está dado en yuanes de Manchukuo, sino en unidades de oro aduanales, con un valor de 211,206. Hicimos la conversión a yuanes de Manchukuo basados en la equivalencia de 1 unidad aduanal de oro = 1.95 M.Y. (Ministro del Departamento de Finanzas y Comercio de Manchukuo 1936).

87 Sabemos con certeza que, al menos en 1934, fueron enviadas 2400 libras de café salvadoreño a Manchukuo a modo de prueba. Es decir, unos 1088.62 kg, que representarían 877.2 catties, algo más de la mitad del café centroamericano importado ese año por Manchukuo. De este envío, 60 libras fueron destinadas a la Casa Imperial Manchú (The Manchuria Daily News 1934i, 7).

88 La prensa manchú indicó que en enero de 1935 se llenó una solicitud para un cargamento de 5 000 libras de café salvadoreño en el Consulado en Tokio, con León Sigüenza (The Manchuria Daily News 1935c, 7). Sin embargo, los reportes oficiales de importaciones de café centroamericano no indican importación alguna para ese año. Además, es singular que en marzo de ese año la prensa oficialista manchú también indicó que el comercio entre Manchukuo y El Salvador aumentó de 880 000 yenes a 2 280 000 yenes, sin dejar claro cuándo exactamente, ni en qué rubros (The Manchuria Daily News 1935d, 7).